La calidad del aire interior se ha convertido en un factor cada vez más relevante en edificios, instalaciones industriales y espacios comerciales. En entornos donde circulan grandes volúmenes de aire, como industrias, hospitales, oficinas o laboratorios, es necesario controlar la presencia de partículas en suspensión que pueden afectar tanto a la salud de las personas como a la calidad de los procesos productivos.

Para conseguirlo, los sistemas de ventilación incorporan diferentes etapas de filtración. Entre ellas, los filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air) representan el nivel más elevado de filtración de partículas, especialmente en aplicaciones donde se requiere un control muy estricto del aire.

¿Qué es un filtro HEPA?

Un filtro HEPA es un tipo de filtro de aire diseñado para capturar partículas microscópicas con una eficiencia muy elevada, especialmente en el rango submicrónico.

Para que un filtro sea considerado HEPA, debe cumplir los requisitos establecidos por normas técnicas como la EN 1822, que clasifica estos filtros en diferentes niveles de eficiencia. En este contexto:

Estas eficiencias se determinan frente a la partícula de mayor penetración (MPPS, Most Penetrating Particle Size), que generalmente se sitúa entre 0,1 y 0,3 micras.

Por este motivo, los filtros HEPA se utilizan en aplicaciones donde es necesario controlar partículas extremadamente pequeñas que no pueden ser retenidas de forma eficaz por filtros convencionales de ventilación.

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¿Cómo funciona un filtro HEPA?

El funcionamiento de un filtro HEPA se basa en un medio filtrante formado por una red de fibras muy finas dispuestas en múltiples pliegues, lo que genera una gran superficie de contacto con el aire.

Tradicionalmente, estos medios se fabrican con fibra de vidrio, aunque en la actualidad también existen soluciones con materiales sintéticos o poliméricos, que permiten optimizar aspectos como la resistencia al flujo del aire (pérdida de carga) o la resistencia mecánica en determinadas aplicaciones.

A diferencia de otros filtros más simples, los filtros HEPA no actúan únicamente como una barrera física. La retención de partículas se produce mediante varios mecanismos que actúan simultáneamente y cuya eficacia depende del tamaño de partícula:

En determinados medios filtrantes, especialmente en materiales sintéticos, también pueden intervenir efectos electrostáticos que contribuyen a mejorar la captura de partículas.

La combinación de estos mecanismos da lugar a una eficiencia que varía con el tamaño de partícula. Existe un rango intermedio, conocido como MPPS, donde la eficiencia es mínima. Por este motivo, los filtros HEPA se clasifican y ensayan en función de su comportamiento en este punto crítico.

¿Qué partículas retiene un filtro HEPA?

Una de las principales características de los filtros HEPA es su capacidad para capturar partículas microscópicas presentes en el aire, especialmente en el rango submicrónico.

Entre ellas se encuentran:

A diferencia de las etapas de filtración convencionales utilizadas en sistemas HVAC —orientadas principalmente a partículas en el rango PM10, PM2,5 o PM1—, los filtros HEPA se emplean cuando es necesario controlar partículas de menor tamaño con un alto nivel de eficiencia.

Por este motivo, su uso es habitual en aplicaciones donde se requiere un control preciso de la concentración de partículas en el aire, más allá de los requisitos habituales de calidad de aire interior en edificios.

¿Dónde se utilizan los filtros HEPA en industria, hospitales y edificios?

Los filtros HEPA se utilizan en sectores donde existe una necesidad específica de control de partículas, normalmente asociada a requisitos técnicos o normativos estrictos.

En entornos sanitarios, se emplean en zonas concretas como:

En la industria farmacéutica y en laboratorios, se utilizan para mantener condiciones de aire limpio en procesos de fabricación o investigación, especialmente en salas clasificadas.

En aplicaciones industriales, pueden integrarse en procesos donde el control de partículas influye directamente en la calidad del producto o en la estabilidad del proceso.

En el caso de edificios comerciales, oficinas o infraestructuras como aeropuertos, su uso no es generalizado en los sistemas HVAC convencionales. Sin embargo, pueden emplearse en aplicaciones específicas o en zonas concretas, siempre que el sistema esté diseñado para soportar los requisitos asociados, como la mayor resistencia al flujo del aire (pérdida de carga).

¿Diferencia entre filtros HEPA y otros filtros de aire?

En un sistema de ventilación o climatización no todos los filtros desempeñan la misma función. De hecho, es habitual trabajar con varias etapas de filtración de forma combinada:

Esta configuración permite optimizar tanto la calidad del aire como el rendimiento global del sistema, reservando los filtros HEPA para aplicaciones donde realmente son necesarios.

¿Cómo se define el uso de filtros HEPA en un sistema de ventilación?

La incorporación de filtros HEPA en un sistema de ventilación no responde a una simple elección del equipo, sino que forma parte del diseño global de la instalación.

En aplicaciones como hospitales, laboratorios o industria farmacéutica, la necesidad de filtración de alta eficiencia viene determinada por normativas, requisitos de proceso y niveles de limpieza exigidos. Esto implica un análisis detallado que puede incluir:

En este contexto, los filtros HEPA se utilizan habitualmente como etapa final de filtración en zonas concretas, y no como solución general para toda la instalación, ya que su incorporación conlleva implicaciones relevantes desde el punto de vista del diseño, como:

Por este motivo, la filtración HEPA se reserva a aplicaciones donde existen exigencias técnicas concretas, y no como medida general para la mejora de la calidad del aire en sistemas HVAC convencionales.

Resumen

Los filtros HEPA representan el nivel más alto de filtración de partículas en sistemas de ventilación y climatización. Su capacidad para retener partículas microscópicas los convierte en una solución esencial en entornos con requisitos exigentes de control del aire, como hospitales, laboratorios o procesos industriales sensibles.

Sin embargo, su uso está asociado a aplicaciones específicas y a un diseño técnico detallado, debido a factores como la resistencia al flujo del aire y su impacto en el consumo energético. Por ello, se emplean de forma localizada y como etapa final de filtración, complementando otras soluciones más habituales en sistemas HVAC.

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